sábado, 16 de diciembre de 2017

Star Wars: The Last Jedi. Rebeldes para siempre.

"El infierno es repetición"
S. King 



Acabo de salir del Phenomena, Barcelona, de ver The Last Jedi. Excelente sala, inmejorable en todos los sentidos menos uno: ¡poned puñeteros posavasos!



Caminando de vuelta a casa, repaso mentalmente la peli. No es difícil: la narración es tan lineal, como la ruta de un crucero repúblicano huyendo, lento, de una flota imperial. Cuando pienso en qué sensaciones he vivido, dos conceptos acuden a mi mente: deleite y déjà vu. Contraste.
Una parte de mi quiere gritar, enfadarse y discutir en los foros. Otra quiere sentarse y verla de nuevo. Disfrutarla de nuevo.

Vamos a ver por qué. Obviamente, muchos Spoilers :)
Y empecemos primero por lo que no me ha gustado. Lo primero y más importante: repetición.

1. Hay una escena que clama al cielo, y es la visita de Rey a Kylo Ren. Es plano por plano - diálogo en el ascensor - exactamente igual a la de Luke a Vader en El Retorno del Jedi. Ante Snoke/Palpatine se le plantea a Rey/Luke el mismo dilema: quieren salvar al corrompido Kylo/Vader, han llegado convenidos de que puede ser redimido, y Snoke/Palpatine les demuestra lo contrario. Incluso les enseña ya sea por la ventana de la sala del trono o por una pantalla cómo la flota repúblicana está siendo diezmada. "Ahí terminan tus esperanzas. Creías que me ibas a derrotar, pero soy invencible: acepta la realidad, abraza el lado oscuro y únete a mí". Y Rey/Luke rechaza. Y Snoke/Palpatine les castiga. Y sólo la traición de Kylo/Vader, matándo al que fuera su maestro, salva al héroe.

2. Seguimos repitiendo: como en Force Awakens, vemos una dualidad entre el jefe de las fuerzas imperiales, el General Hux, y la mano derecha del Líder Supremo, Kylo Ren; la misma que existía entre el Gran Moff Tarkin y Lord Vader en A New Hope. Cierto, la comparación no se sostiene más allá del vistazo superficial; Vader y Tarkin eran hombres capaces y centrados allí donde Hux y Kylo son dos criajos enrabietados. Pero la intención está allí.

3. ¿Cuantas más pelis de Star Wars van a depender de que alguien desactive un generador de escudos, transmisor o rastreador? Todos inaccesibles, y sin embargo, todos desactivados en el momento preciso.

4. Rey en la isla de Luke se adentra en una cueva dominada por el lado oscuro. Allí se enfrenta a una prueba que la enfrenta a sus miedos más profundos, en su caso, el vacío que siente allí donde debería haber estado su família. ¿Suena familiar? Luke pasó por lo mismo en el pantano de Dagobah. El mismo pantano que, cómo la isla de Luke, está lleno de vida, de rarezas, aislado y primitivo.

Hay algunos elementos más; pero estos me parecen los más importantes. ¿Por qué esta necesidad de repetir casi literalmente momentos de la trilogía clásica?
En parte lo entiendo y lo defendí en Force Awakens. Hay que introducir Star Wars a las nuevas generaciones. Hay que devolverle a Star Wars el prestigio que perdió con las precuelas. Y puede resultar interesante hacer una secuela que a la vez sea remake: avanzamos y a la vez volvemos la mirada atrás, homenajeando lo que para muchos de nosotros fue (y sigue siendo) un referente.
En aquel entonces decía, ante la crítica: "Esto es para limpiar la mesa. Borrón y cuenta nueva. Han homenajeado la saga clásica, ya han acabado con la Estrella de la Muerte 2.0, han presentado los nuevos personajes, la segunda peli será nueva de verdad". 
Y no lo es. Es, otra vez, sablear los grandes momentos de la trilogía original. Y ya no puedo decir que sea un homenaje. Ya no lo veo como un modo de despejar el ambiente. Ya no lo entiendo. Ya no hay excusa. ¿Realmente no tienen mejor modo de llamar la atención más que repitiendo lo que ya ha funcionado? La fuerza que tuvieron escenas como la muerte del Emperador no la igualan matando Snoke. ¿Cuál es entonces el propósito? Entiendo, el público objetivo ya no es aquel al que estos temas importan: pero quizás se podía hacer de un modo que permitiera ganarse a los nuevos sin ofender a los viejos.

También nos podemos hacer algunas preguntas acerca del trasfondo del conflicto que nos presenta la película. Desde la misma mítica introducción perdiéndose en el infinito nos resumen una situación que es la misma de A New Hope. La República/Rebeldes está en peligro, el Imperio/Nueva Orden la tiene acorralada, y todas las esperanzas están puestas en el viejo general Kenobi o el viejo maestro Skywalker.
Exactamente, ¿cómo gestionó sus victorias la República? ¿A qué se dedicó tras la muerte de Palpatine, a qué, tiempo después, tras la destrucción de la Starkiller? 
De acuerdo, entendemos que acabar con la cabeza del Imperio no equivale a acabar con el Imperio. Destruir su mejor arma tampoco. Pero ¿en serio han dejado que la situación se degrade tanto como para que, una vez más, la República se reduzca a un grupito de rebeldes huyendo de base en base, perseguidos por una armada muy superior? ¿En qué pensaban Leia, Luke y el resto de líderes rebeldes?
O, aún con el trasfondo, ¡qué desaprovechado el Líder Supremo Snoke! no sabemos - y no tiene pinta de que vayamos a saber - de donde viene. Qué hacía cuando Palpatine. Cómo llegó a dominar la fuerza. No sabemos cómo contactó con Kylo. No sabemos quiénes son los caballeros de Ren. ¿Serán parte de los alumnos de Luke, los que Kylo no asesinó? ¿En todo el tiempo pasado desde la infancia de Ren y su rebelión, Luke no tuvo tiempo de entrenar a nadie más? ¿Es Kylo el villano que merecemos, aunque no el que deseamos, un villano del nuevo siglo, con matices e inmadurez?

Edit. He visto que otros se quejan del Luke de The Last Jedi. Entiendo sus razones. No se parece al Luke que conocíamos. ¿Las comparto? No. El Luke de entonces era necesariamente otra persona: era joven, era idealista, estaba rodeado de amigos y se enfrentaba a una misión bastante simple, acabar con el Imperio. Simple en cuanto a fácil de sintetizar, asumir.
Tras la destrucción de la segunda Estrella de la muerte Luke tiene delante algo mucho más difícil, en realidad; es el último Jedi, con un entrenamiento muy básico e incompleto, con muy pocos referentes, que desconoce casi por completo la historia del legado que representa. Y en esto está solo. Y pasa el tiempo, y suponemos que vive otras aventuras, desengaños; que ve a amigos morir y a otros traicionarle, y madura, y cambia.
Y cuando llega el momento, decide entrenar a una nueva generación. ¿Espera quizás demasiado? Seguramente. ¿Pierde los nervios con Kylo? Totalmente. Pero recordemos quién es: es un Skywalker. Él mismo ha estado cerca del abismo, de caer al lado oscuro, de verse consumido por la ira. Su padre era Darth Vader. Su sobrino podría ser otro Darth Vader. No imagino a Yoda o a Obi Wan manejando la situación como lo hace (o no lo hace) Luke. No los imagino desenvainando, ni que sea para cambiar de idea segundos después, de pie junto a la cama. Pero Ben Kenobi y Yoda eran maestros con muchísima más experiencia, tanto vital como en los caminos del Jedi. Mucha más tratando con el lado oscuro. Luke comete un error. De consecuencias dramáticas.
Y asumir un error así - la muerte de sus alumnos, el perder a un aprendiz quién además es família - no es fácil para nadie.
Me pregunto qué clase de personaje aspiran a ver quienes se quejan de este Luke. ¿Un héroe eterno, contra viento y marea, indomable? Suena bien. En la ficción. En la vida real - y la ficción cada vez aspira a un mayor realismo - las cosas raramente funcionan así. En la fantasía esto se traduce en el auge del Grimdark. En el cine, los superhéroes recurren más a la razón que a la magia. En Star Wars significa diluir los extremos, huir del blanco y el negro y encontrar un punto medio. No me parece mal.

Sí me parece mal la extrema dispersión de la carga protagónica que vemos en The Last Jedi. Hay muchos personajes, y me parece que muy pocos o ninguno presentan una evolución creíble o un papel digno. Desde luego no Chewbacca, que apenas tiene un par de escenas sin importancia. Pero ni los nuevos consiguen mucho mejores resultados. A Poe Dameron y Finn les veo un poco descafeinados, Rey pasa por un entrenamiento Jedi aún más breve que el de Luke en Dagobah y sin el beneficio del tiempo que éste pasó previamente con Ben. Al final, ¿qué podemos decir de todos ellos? Poe es impulsivo. Finn es un héroe cuando las circunstancias le fuerzan a serlo. Rey está desorientada y dispuesta a agarrarse a un clavo ardiendo si representa un poco de apoyo. A todos les falta un poco más de peso.
Todo esto me desconcierta.

Sin embargo, una vez he dejado que fluya el desconcierto, llega el momento del deleite. Sí, me ha molestado tanto esquema repetido. Sí, no me gusta que me vendan más de lo mismo cuando podrían darme algo nuevo. Sí, sé que suele decirse que los frikis no queremos nada nuevo: queremos lo mismo con otro maquillaje. Sí, entiendo que ahí donde leímos "nueva trilogía" quizá deberíamos haber leído "nueva era", porque lo que se intuye que introducen estos remakes encubiertos es un verdadero universo expandido que vendrá después del episodio IX.Todo cierto.
Pero... Es Star Wars.

Y qué impresionante ha sido el comienzo, con la batalla contra los destructores imperiales. Qué buenas las escenas con los bombarderos y X-Wings. ¿Verdad? Héroes muriendo para destruir la arma enemiga. Héroes haciendo lo imposible en pos de un ideal.
La parte más interesante de la trama transcurre - para mí - en la isla con Luke y sus tres lecciones. Allí aprendemos una verdad fundamental: no todo es blanco o negro. No es tan fácil como la dualidad entre Sith y Jedi, Imperio y República, como también nos recordará un contrabandista menos heroico que Solo. La Fuerza, en realidad, es gris, como lo es la existencia misma. Luke, el gran héroe, acaba admitiendo su momento de duda: matar o no matar a su sobrino; y el coste que acabará teniendo este breve instante. Ni siquiera Luke es el caballero perfecto, ni lo puede ser Rey. Ni Kylo es el villano supremo que era Vader. Introducir esta ambiguedad es uno de los grandes aciertos de la nueva trilogía. Luke viene a decir que la galaxia no necesita a los Jedis, pero la trama le contradice... porque la película la ganan los Jedi y los Sith, no los muggles: esto no es Rogue One.
Y ¡Qué grande el cameo de Yoda! no lo esperaba: y quizás debería, porque Yoda es uno con la fuerza... y la fuerza está en todas partes. Y este Yoda no es el del Lucas más trasnochado. Es el Yoda de Frank Oz, el Yoda de Dagobah, no la saltarina rana gustavo de las precuelas. Es el maestro de maestros, sabio, jocoso e irreverente, el Yoda que amamos, que ha vuelto para dar una última lección a su último aprendiz.

Para mi el resto de grandes momentos también tienen que ver con la fuerza y sus usuarios; Leia, expulsada por una explosión al vacío del espacio, vuelve a la nave por su propia cuenta. Nos recuerda que aunque no Jedi, es una Skywalker; y la fuerza es intensa en ella. Es una escena de gran belleza. Y para belleza la forma que escoge RD-D2 para recordarle a Luke quien és. O las escenas con el Líder Supremo Snoke. Sí, critico las formas: pero si obviamos la repetición, ¡qué bien queda! Qué cruel, qué manipulador: que bien jugado unir a Kylo y Rey para hacer del primero un anzuelo a la piedad de la segunda. Qué dominio de la fuerza manejando a los chicos, enseñando (de un modo distinto pero análogo al de Yoda) que los viejos maestros aún son los amos. Su muerte incluso me parece bien construida; mejor que la de Palpatine si cabe. Siempre me pareció que lo de quedarse tieso y seguir soltando rayos mientras te cogen en volandas y te tiran por un pozo era un poco raro. Y todo en este escenario, la habitación roja, tan cool.
La dualidad entre Kylo y Rey también está muy bien. Ambos son más grises de lo que pueda parecer a simple vista. No estaba seguro hasta el final de si Kylo - que por desgracia se parece más a su abuelo Anakin que al álter ego de éste, Vader - acabaría por cambiar de bando. Para mi no habría sido una mala solución - y de hecho, una de más interesante - que la resolución a la tentación de Snoke hubiera sido muy distinta: Rey aceptando convertirse al lado oscuro, Snoke deshechando (quizás hiriendo) a Kylo, y Kylo redimiéndose al lado de Luke.




No nos olvidemos del alivio cómico. Sí, me han gustado los Porgs. Sí, compraré un muñeco Porg, igual que compré (varios) de BB-8. El pequeño Droide una vez más se lleva su parte de protagonismo de un modo no excesivamente forzado. En su momento ni siquiera me disgustaron los Ewoks, qué puedo decir... (aunque Jar Jar ni mencionarlo).

El nivel épico, que en la parte central de la peli perdemos de vista, vuelve y de qué manera con el enfrentamiento ante la mina. Estas estelas rojas sobre campo blanco, Finn y Rose sobre montones de chatarra cargando contra los AT-AT, Finn decidido a sacrificarse. Y el gran momento, Luke: se despide de su hermana en una escena de gran emoción y se planta ante el enemigo. Y Kylo pierde - otra vez - los estribos. ¡Disparadle con todo! y Luke sale indemne.
Es Luke, al fin y al cabo. Es una leyenda. No se puede destruir una leyenda. Y esta es su gran contribución a la causa. Simplemente apareciendo, revive la ilusión y reaviva la llama de una futura generación en la galaxia.
Y cuando Kylo baja y comprende el engaño, la táctica ilusoria Jedi con la que Luke ha comprado el tiempo suficiente para que los demás abandonen la base, ya es tarde: Ren está humillado, los rebeldes han recuperado la fe. Luke se hace uno con la fuerza... y con la rebelión.
En un planeta lejano un niño mira a las estrellas. Y sueña. Sueña con Luke y su espada. Sueña con la libertad. Sueña con ver otros mundos y conocer otras gentes. En luchar contra la injustícia. Y empuña una escoba, cual espada láser. No lo sabe, pero también forma parte de esta historia. Igual que formamos parte todos. 

Y esta es al fin y al cabo la grandeza de Star Wars.



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domingo, 1 de octubre de 2017

1 de Octubre de 2017

Miles de Catalanes velan los colegios electorales durante toda la noche. Se han organizado actividades para matar el rato; el cliché del "ambiente festivo" vuelve, una vez más, a dar en el clavo. Algunos duermen un rato, otros charlan hasta el amanecer: a las nueve empezarán las votaciones.
Pero a las nueve llega la policía de España. Dice que viene con la ley de su parte. La ley. ¿Cuántas veces se ha usado para azotar al pueblo? esta es una más. Pero es que ni siquiera su aplicación está clara: sobre la legalidad del despliegue de los antidisturbios en todo el territorio Catalán pesa la sombra de la duda. El Fiscal General - el mismo que decía "tener que contenerse para no infringir la ley" en relación al "problema Catalán" - actuando al servicio del Gobierno, sobrepasa sus funciones: varios jueces se apuntan al carro demostrando una vez más (como si hiciera falta) que, en España, la separación de poderes no existe. El PP vacía España de guardia civil, envía miles de efectivos y los hacina en el puerto para que coven la mala leche que sus amos necesitarán de ellos. 
A las nueve la policía llega para llevarse las urnas y secuestrar los votos; pero topa con la resistencia pacífica de los votantes. Y carga. ¿En qué mente cabe que cargar contra manifestantes sentados, enseñando las manos y llamando al voto es una respuesta proporcionada y justa? Solo en la de un psicópata.
Solo en la del Gobierno Español. Solo en la de sus palmeros. Solo en la de los más ciegos, los más sordos; los que comen palomitas mientras ciudadanos pacíficos son arrollados por la brutalidad. Los que dicen - Soraya, Millo, Ros - que solo "Se han tomado acciones contra el material electoral, nunca las personas" con una desfachatez que no es de este mundo.
Pronto se desata el caos. Me llaman mis amigos desde otros colegios; éste ha visto cómo aporreaban a una chica. Otro ha visto como tiraban al suelo una anciana. Dicen que le han roto los dedos a una tercera. Tiran a gente por las escaleras. Rompen los cristales. Destrozan las puertas. Secuestran las urnas. Todo en nombre de la ley del Reino de España. Con la eficiencia implacable de un verdugo, sin moral ni consciencia.

Fuera, en las calles, resuenan los disparos; están usando balas de goma. Prohibidas en Catalunya, pero la Ley que esgrimen se lo permite. En Plaza Catalunya, los ultras campan a sus anchas, pegan a un chico que llevaba una estelada. Allí no se ve a la policía. Pero el terror no vence. En las calles seguimos estando nosotros. Seguimos delante de los colegios. Si no lo hemos hecho ya, seguimos buscando votar. El terror, que es lo único que este estado puede ofrecer, no puede vencer la democrácia. Y por mucho que la maquillen los interesados, su base es la voluntad popular: la voluntad de votar. Es por eso que hoy no caben las medias tintas. No hay espacio para los matices. Hoy el pueblo es en blanco y negro. Por un lado, quien condena esto de la forma más absoluta, sin el mínimo resquicio o desvío de culpas. Por el otro, el resto. Esta es la fractura social que tanto anunciaban: ya la tienen aquí.
Mientrastanto, el mundo - con los ojos de los observadores internacionales invitados, o a través de los vídeos que pronto llegan a la red - observa. Callará, probablemente. Pero pase lo que pase, acabe como acabe, al final del día sabremos algo con absoluta certidumbre. Hoy ha muerto España. Ya no hay vínculo alguno que nos una. Ninguno. La "Una, grande, libre" que defienden, gritando con sus banderas del aguilucho ha perdido su esquina norte, y aún no lo sabe. Pero aquí nos ha quedado claro. Porque este día no se olvidará, nunca.





viernes, 21 de julio de 2017

Doctor Doom, la película: entre el horror y la esperanza

De la Comic-Con de San Diego (la Cómic Con) nos llega la mejor noticia para los fanáticos de cierto supervillano científico-brujo, megalómano, tirano a su encantadora manera: habrá película para el Dr. Doom. 


Para la gente como yo esto es la promesa de algo que solo nos atrevemos a susurrar, no fuéramos a gafarlo: la oportunidad de ver tamaño personaje en la pantalla grande, en una encarnación digna de su talla. Una que no nos haga desear morir como las previas, que compartió con la peor versión de los 4F que se hecho nunca.
Es una oportunidad de vernos inundados del merchandising que estos días rodea cualquier estreno comiquero: tomos recopilatorios, figuras, pósters, historias-homenaje.

De seguir el proyecto adelante, se tratará de la primera vez que un supervillano de Marvel o DC obtiene peli propia (take that Magneto). Pero ¿de qué estamos hablando exactamente? Una Origin Story (en cuyo caso tenemos bastante claro qué pasará de cabo a rabo, y que podría servir para introducir un Reed Richards para otro futuro reboot) o una historia de sus años de gloria ya como Dr. Doom, tirano de Latveria? De ser así tenemos mucho donde escoger, desde la gloriosa "Dr. Strange & Dr. Doom: Triumph & Torment" a varios de los arcos que explora John Byrne, quien mejor ha escrito (y dibujado) al personaje. O podría ser un mix entre ambos conceptos. Con un personaje como Doom, grande como la vida misma, todo es posible. Pero... ¿Estará la película a la altura del mayor de los supervillanos? 


Por un lado está el horror: Fox. La responsable es Fox, quien nos diera con su última adaptación de los 4F la peor película superheroica de todos los tiempos, superando a dos de las anteriores candidatas al título, sus anteriores adaptaciones de los 4F.
Por otro, la esperanza: el creador será Noah Hawley. Y Noah Hawley ha demostrado ser un artista de primer nivel como guionista de Legion y la serie de Fargo. Despositaré toda la esperanza en él, y le deseo la mejor suerte esquivando las insidias de los ejecutivos del estudio, que si lo que se rumorea es cierto ya se cobraron la cabeza y la reputación de Josh Trank. Quiero creer que la singularidad del proyecto (una peli dedicada a un antagonista) ya indica la posibilidad de que se trate de una peli de autor más que de un (futuro) blockbuster fallido.



Para los que se pregunten ¿por qué Doom, qué ha hecho este glorioso déspota enmascarado para merecer peli propia? mi respuesta es ¡leed! ya sea los cómics de Marvel, donde es la estrella absoluta de muchas historias (las primeras y segundas Secret Wars, muchos arcos de los 4F, los Vengadores, Thor, Iron Man, etc) o este mismo blog, donde pronto publicaré una breve guía de sus mejores momentos. 

De momento, ya solo me queda decir...
¡Kneel before Doom! 



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miércoles, 17 de mayo de 2017

"Múltiple", lo nuevo de M. Night Shyamalan... ¡es bueno!

Cuando vi el trailer, esto fue lo que escribí en este mismo blog: 

"Sé con seguridad que caerá en todos los clichés made inShyamalan. Muchos se pueden ver ya en estos escasos tres minutos. "Estamos aquí por algo": otra vez, MENSAJE. Predestinación. James McAvoy, un actor por lo general solvente que Shyamalan logra ridiculizar: la interpretación de las dos o tres personalidades que muestra en el trailer dan mas pena que miedo y lo que es peor, lo que podría haber sido un momento Norman Bates se estropea completamente para el espectador cuando no se explota en absoluto revelándose directamente y sin tensión alguna. ¿Y qué decíamos? es una escena ridícula: podría haber sido siniestra, podría sugerir locura. En su lugar Shyamalan se las arregla para que nos volvamos a preguntar si se ríe de nosotros.

Y lo que voy a hacer ahora que he visto la película es comérmelo con patatas. "Múltiple" (Split) es una buena película. Con un buen guión. McAvoy está muy bien. El resto del elenco también, y la historia por una vez está bien construida, es estéticamente interesante y si tuviera la más mínima idea de cine quizás podría explicar por qué me ha parecido bien dirigida. El argumento no parte de nada nuevo, nada que no hubiera hecho "Identity", que nos planteaba ya en 2003 el dilema de una mente dividida en entre personalidades criminales e inocentes; pero evoluciona y se convierte en un híbrido a medio camino entre el drama de los X-Men y "El dragón rojo", precuela de "El silencio de los corderos".

Sí, Shyamalan lo ha vuelto a hacer. Desde "El protegido" solo ha necesitado ocho películas para recuperar algo de la chispa que iluminaba sus primeros trabajos. No nos confundamos; que "Múltiple" sea un acierto no niega que Shyamalan siga pareciéndome un capullo. Sigue siendo un pretencioso, sigue (también en "Múltiple") insistiendo en EL MENSAJE, pero por primera vez en mucho tiempo puedo separar al personaje de su producto y decir vedla, y no os arrepentiréis. Ah, y mucho ojo al final.