domingo, 24 de julio de 2016

Pokemon Go: el fenómeno

¡Atención! Alerta general. Orondos frikis alérgicos al aire libre como el que escribe de pronto se levantan y abandonan el PC para salir a la calle. Y no están solos. Legiones de niños les acompañan. Y adolescentes. Veinteañeros recién salidos del gimnasio, amas y amos de casa. Turistas invaden a pie los túneles en las autovías. Agachados y mirando al móvil. Es una pandemia: es Pokemon Go.

Dos cosas pegan fuerte este verano; el calor y Pokemon Go. Éste último un fenómeno como no se veía desde ni se sabe. Uno es débil ante el peer pressure y también ha caído en la moda, aún cuando los videojuegos no son lo mío (en ninguna plataforma) ni lo ha sido especialmente Pokemon desde que se popularizó ya hace más de veinte años. En aquel entonces cursaba básica y como tantos otros me atrajo primero Pokemon (coleccioné cromos, vi el anime y poco más) y después Digimon: pero no di el paso a jugarlo a la Game Boy, que es el medio en el que nació y se ha mantenido vivo y activo hasta el día de hoy.
Pokemon Go por lo contrario me tiene enganchado. La razón: une una franquicia que apela al más puro consumismo (eso está más que demostrado que funciona) con la más portable de las plataformas por definición, el móvil, de tal modo que incluso los que nos mantenemos apartados de las consolas podemos jugar. Y todo es muy sencillo: interfaz, estilo de juego (mucho de ¡Hazte con todos!, un poco de competición y una pizca de estrategia), una mecánica muy intuitiva. En principio es gratis, aunque como suele pasar es posible gastar dinero para adquirir gadgets o mejorar los existentes: pagar no da ventaja a un jugador frente a otros, que al final es lo importante. Sobretodo, es un uso muy astuto del GPS y la mitología interna de la franquicia para, literalmente, recorrer mundo buscando Pokemons. Y desde un punto de vista práctico es un juego incluso saludable; entre los items que uno puede encontrarse hay huevos que hay que incubar para que nazca un Pokemon sorpresa. Y se incuban caminando. Huevos que se abren tras andar dos, cinco o diez kilómetros; súmale el deseo de salir y encontrar más Pokemons y tienes un juego que hace más por la vida sana que todos los aparatejos de la Wii.
Las cifras hablan por si solas: en una semana el juego se convirtió en la app más bajada de la historia de la App Store, con más de diez millones de descargas. Veintiún millones de jugadores en EU, treinta en todo el mundo entorno a mediados de Julio. Treinta y cinco millones de dólares de beneficio para entonces. Una auténtica animalada. En Barcelona mientrastanto ya se están organizando Kdd's (en Arc de Triomf, por ejemplo, meca del frikismo catalán) planeadas desde twitter (podéis consultarlo en la cuenta Pokemon_Go_BCN). Y es que las posibilidades son infinitas; dentro y fuera del juego. ¿Qué pasa con los locales cerca de una Pokestop? O cuando el local mismo lo es. ¿Aumentará el negocio? Seguiremos atentos a la evolución de todo esto.

Pokemon: la franquicia 

Hija de Satoshi Tajiri, Nintendo y Game Freak, Pokemon (de Pocket Monsters) empezó sus andadas entorno a 1995 como un juego para la Game Boy que sería de gran ayuda para una Nintendo faltada de ideas. El éxito del juego en Japón facilitaría el lanzamiento al resto del mundo, y con la aparición de la serie animada, éste se consolidaría definitivamente. Juegos, películas, muñecos, peluches y todo el merchandising imaginable hacen de la franquicia Pokemon una de las más lucrativas de la historia, con unos beneficios de unos cuarenta y seis mil millones de dólares desde su lanzamiento.


El anime 

Como amante del anime en general y supremo desconocedor del universo videojueguil, vamos a comentar un poco la serie animada de Pokemon, que arrancaba hace tiempo ya con la salida de Ash Ketchum de Pueblo Paleto decidido a convertirse en el mejor entrenador de Pokemon del mundo. Este nombre, Ash, es de los más reconocibles del mundo del anime, dentro y fuera del mundillo de aficionados. ¿Por qué? No tengo ni idea.
La serie no aguanta un segundo visionado. No para mi por lo menos. Se entiende cual es la idea subyacente: hazte con todos. Por un lado, en la serie, todos los Pokemons; por otro, en la realidad, todos los fans que querrán comprar mercancía. Pokemon no es la primera ni la última serie que nace con el único propósito de vender un producto; otras, sin embargo, lo conseguían con mayor elegancia, un poco más de disimulo y una calidad que a Pokemon le falta. Mighty Max, sin ir más lejos, de la que fui (y, sospecho, sigo siendo) un gran fan. O incluso Digimon. La trama se repetía episodio tras episodio hasta el punto en que dificilmente puedo separar y recordar uno en concreto.
Ash, Misty y Brock eran personajes planos: los Pokemon robaban todo el protagonismo. Ahí están Pikachu, Charmander, Bulbasur o mi favorito, Psyduck (que cruel destino el de este poderoso Pokemon). A los humanos los eclipsaban incluso los villanos, el Team Rocket. ¿Es un modo de decir, en plan metáfora, que el cazador no importa sino la cacería? Y en la cacería puedes participar tu, espectador, comprando estos juegos. Quizás. O quizás fue un producto mediocre para un público que por su demografía era poco exigente destinado a cumplir una misión que cumplió con creces. No deja de ser una lástima que una franquicia de tan tremendo éxito, que está entre los iconos del manga/anime, sea tan pobre.

Fun Wikipedia facts: 


  • La primera generación del videojuego se llamaba Pocket Monsters Aka (rojo) y Midori             (verde), y fue ampliada con Ao (Azul) y después reestructurada como Pokemon Rojo y  Azul para su lanzamiento en EU en 1998. 
  • Seis generaciones más (la última anunciada el 26 de febrero del 2016) han seguido a la               primera. 
  • La saga cuenta con diecinueve películas, cinco temporadas de anime e innumerables series de manga. Un servidor solo conoce y recuerda la primera temporada del anime y la excitación generalizada por la primera película, que giraba entorno al Pokemon Mewtwo
  • Algunos extremistas religiosos cristianos han criticado Pokemon por satanismo, evolucionismo, ocultismo y violencia. ¿Qué sorpresa, verdad? 
  • Como alternativa al violento satanismo un Cristiano avispado, David Tate, introdujo un juego de cartas, "Christian power cards", que usaba figuras bíblicas en lugar de Pokemons. Suponemos que la evolución paloma-cristo-dios sería su particular Pikachu. 
  • El episodio 38 de la primera temporada del anime provocó ataques epilépticos en más de           seiscientos niños japoneses: desde entonces no se ha vuelto a emitir. El episodio se ha parodiado tanto en South Park como en The Simpsons; siempre había creído que se trataba de una leyenda urbana pero aparentemente es verdad. 

Controversia, estúpida controversia 

No faltan ya los detractores a Pokemon Go. Apuntan a los turistas Japoneses que tuvieron que ser desalojados del Túnel de la Rovira en Barcelona, no peatonal, mientras jugaban a Pokemon Go y claman al cielo. ¡Estupidez! ¡Desídia! ¡Peligro para la vida! Lo mismo de siempre. Arrogancia intelectual que se adjudica el derecho a decidir qué juegos son merecedores de respeto y cuales no: desde otros videojuegos al fútbol, todos tienen hobbies que son mucho mejores que esta nueva chorrada llegada de oriente. "Habrá muertos", comentan, quizás imaginando a un pobre desgraciado bajar a las vías del metro intentando cazar un Jolteon. Ya, estúpidos hay en todas partes; pero en todo el mundo sospecho que hay muchas más víctimas de la violencia entorno al deporte que derivadas, de un modo u otro, de este o cualquier otro videojuego. Y si hay accidentes, para esto están los premios Darwin.

Sobretodo, no seamos hipócritas: sí, todo en Pokemon está orientado a vender Pokemon. De un modo más descarado que con otras sagas. Y a diferencia de estas otras sagas, el producto original no es especialmente maravilloso. Pero en el fondo todas buscan lo mismo, y son sagas que adoramos. Star Wars es un imperio del merchandising. Dragon Ball es un imperio del merchandising. Incluso lo es Star Trek, aunque sea para vender moquetas como las que alfombran sus naves. Criticar Pokemon en este sentido es ridículo cuando tan a menudo viene de parte de un friki que tiene el estudio lleno de productos de ESDLA o una docena de camisetas de Star Wars, DC o una Elder Wand junto a la cama.

Bueno, basta de rollo por hoy. Fuera hace calor: sentado ante la pantalla se está muy bien pero aún hay muchas entradas vacías en el Pokedex, y el stash de Pokéballs no se llena solo. Me voy a caminar, que quien sabe cuando puede ponerse a tiro un Lapras.

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