lunes, 1 de agosto de 2016

"Múltiple", lo ¿Nuevo? de M. Night Shyamalan

Estamos de enhorabuena; a través de Aullidos nos llega el trailer de la nueva peli de Shyamalan, "Multiple" (Split). Después de éxitos sonados como "The Happening", "The Last airbender" y "The Visit" el puesto de peor director de la historia está muy disputado entre el señor Shyamalan y Ed Wood; éste último, por lo menos, hacía las cosas con un entusiasmo inocente que acababa por resultar entrañable. O así nos lo cuenta Tim Burton en su película homónima.

Shyamalan por lo contrario es un ególatra de cuidado, y pone tanto empeño en demostrar que es sutil, inteligente y original que no se le puede más que hacer burla cuando el resultado es torpe, estúpido y muy visto.
Así era por ejemplo con "La visita", su último éxito. Doy por hecho que si leéis esto o la habéis visto o no tenéis interés en verla: de lo contrario, deteneos aquí. 
En "La visita" Shyamalan estampa por todas partes su sello de autor. Él tiene un MENSAJE, y no va a permitir que a la audiencia, potencialmente estúpida, su MENSAJE no le llegue alto y claro. Y por eso lo repite y reitera hasta el hartazgo en el equivalente cinematográfico del deletrear paciente que un profesor emplea con un alumno lento. Dos niños, una visita a unos abuelos a quienes no conocen, que no se hablan con su hija desde hace décadas. Ésta, sin embargo, no tiene ningún problema en enviarlos a vivir allí sin siquiera una llamada de teléfono, sin acompañarles en persona, sin comprobar si el tiempo pasado ha sentado bien a sus padres o aún sienten un rencor hacia ella que los niños podrían pagar. ¿Parece irresponsable, verdad? Para Shyamalan es una gran idea. Sigamos.
Los niños están ansiosos: les encanta la idea de estar a solas con estos abuelos desconocidos. Como todos sabemos, los adolescentes disfrutan enormemente pasando el rato con sus mayores; de hecho, están tan entusiasmados que cuando la abuela se comporta como una perfecta demente allí siguen ellos sin plantearse irse hasta que ya es demasiado tarde. Podría entenderse si hubiera un vínculo de empatía entre ellos, que no existe porque se conocen desde hace pocos días y no han vivido ninguna situación análoga que les predisponga a simpatizar con ella. Pero para ser justos, hay un motivo extra: quieren encontrar EL ELIXIR. En mayúsculas, porque es un concepto poderoso y místico, misterioso y cargado de simbolismo. Es lo que su madre necesita, creen los niños. En su infantil forma de pensar no se les ocurre otro término más modesto, como "reconciliación", que es lo que en realidad esperan conseguir para su madre. Son niños, y están acostumbrados a pensar y expresarse mediante poéticas metáforas. Shyamalan lo justifica en parte al presentarnos todo esto bajo la forma de un documental que la niña está rodando; así la cinta adquiere tintes de mockumentary sin llegar a serlo nunca.
Y al final, cuando se revela el horrible secreto (los pretendidos abuelos son en realidad dos locos violentos escapados del sanatorio local) Shyamalan entra en modo didáctico. Predestinación, divina providencia: la niña teme mirarse al espejo (no le busquemos el por qué; son cosas de Shyamalan), y para salvarse deberá mirar y usar un espejo. El niño teme a los gérmenes y para salvarse necesitará sobreponerse al impacto en la cara de un pañal lleno de excrementos seniles. Y al final conseguirán una reconciliación simbólica: y la madre será feliz, y ellos también porque la experiencia les habrá cambiado, enseñándoles a enfrentarse a sus miedos y plantando la sugerencia nada sutil de un poder superior que tiene un plan para todo el mundo. Este es EL MENSAJE. El mismo mensaje de "Señales", donde un poder superior impulsaba a una niña a dejar vasos de agua por todas partes que resultarían muy útiles al descubrirse que el agua era tóxica para los alienígenas que estaban invadiendo el planeta azul. Sí, lo de azul es por el agua: pero a lo mejor los Extraterrestres eran daltónicos. Es cierto que el terror - los fans del Slasher lo sabemos muy bien - plantea como género la necesidad de una suspensión de la incredulidad; en las películas de Shyamalan esta necesidad es tan grande que nos desborda. Uno se preguntaría, por ejemplo, como es posible que dos asesinos dementes huyan de un sanatorio (un trope más que gastado, por cierto) y no haya en ningún momento de la película ninguna clase de desplegamiento policial visible durante la semana o más que pasan fuera. Que los niños sean inaguantables - ambos - podría añadirle gracia a la cosa si la intención del director fuera crear una parodia de cierto tipo de cine, pero no es el caso. En fin, hay algún que otro momento logrado e incluso un poco de terror en un par de escenas, pero el conjunto se estropea completamente. Y es que Shyamalan tiene una rara habilidad para transformar la tensión y el horror en ridículo y vergüenza ajena. A veces (como en "La joven del agua" donde el villano era un crítico: cuarta pared, muy astuto Mr Shyamalan...) no acabamos de estar seguros de si Shyamalan va en serio o si se está burlando de nosotros. El tema no es recurrir a elementos inusuales: Junji Ito demuestra que una espiral, bajo la forma que sea (en una verdura, en una oreja, un remolino en el agua) puede ser una fuente de horror absoluta. Shyamalan podría, pese a lo ridículo que suena, haber logrado que la hierba de un campo fuera terrorífica si tuviera el talento para ello.

Es aquí donde queríamos llegar: la película en realidad no importa. No importa el guión (está muy, muy claro que el guión no importa) ni la actuación. La película es un simple vehículo para que Shyamalan nos haga llegar sus ideas: no es algo infrecuente, por supuesto, pero la mayoría de autores intenta que el vehículo sea por lo menos decente. Después del gran éxito de "El sexto sentido" y la agradable sorpresa que fue "El protegido" (mi personal favorita y la razón por la que durante un tiempo le dí crédito a este hombre) parece que Shyamalan se creció tanto que nada puede pararle. Es un nombre en la industria: un nombre vacío, que suma fracaso tras fracaso, pero que sigue recibiendo el apoyo necesario para rodar nuevos fracasos. Quizás la industria nos está intentando transmitir un MENSAJE: no importa lo mediocre que seas en realidad si le caes en gracia a alguien de arriba.

¿Qué expectativas tengo de "Multiple"? Veamos el trailer primero.


La respuesta: pocas. Sé con seguridad que caerá en todos los clichés made in Shyamalan. Muchos se pueden ver ya en estos escasos tres minutos. "Estamos aquí por algo": otra vez, MENSAJE. Predestinación. James McAvoy, un actor por lo general solvente que Shyamalan logra ridiculizar: la interpretación de las dos o tres personalidades que muestra en el trailer dan mas pena que miedo y lo que es peor, lo que podría haber sido un momento Norman Bates se estropea completamente para el espectador cuando no se explota en absoluto revelándose directamente y sin tensión alguna. ¿Y qué decíamos? es una escena ridícula: podría haber sido siniestra, podría sugerir locura. En su lugar Shyamalan se las arregla para que nos volvamos a preguntar si se ríe de nosotros.

La incógnita es cual será el balance entre éstos elementos  y el resto, este vehículo que decíamos que no importa. ¿Habrá un buen cásting que salve el asunto? McAvoy no pinta demasiado bien. El guión doy por supuesto que tendrá agujeros del tamaño de un estadio pero ¿resultará por lo menos atractivo? ¿Será la fotografía, la ambientación lo bastante buena para lograr que ignoremos el resto? ¿Sabrá Shyamalan mantener la tensión?
Veremos. Con "El bosque" el balance fue positivo: agujeros de guión brutales, Shyamalanadas por todas partes pero buenos actores y magnífica ambientación nos hicieron olvidar la mayor parte de lo negativo. ¿Qué tal será Múltiple?

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