jueves, 11 de agosto de 2016

Stranger Things - Lo mejor del año




Stranger Things; la serie de la temporada. Me decían (todos, en todas partes): "tienes que ver Stranger Things". Y yo era reticente; parecía algo del estilo de "Super 8", que no me había impresionado especialmente. Me parecía que debía seguir el mismo espíritu que llevó a borrar las pistolas de los agentes que perseguían a los niños en ET; aventuras infantiles policorrectistas con mensaje moral acerca de la amistad, diversidad o similares ñoñeces que normalmente idean quienes no recuerdan demasiado acerca de su propia infancia.
Stranger Things apuntaba en esta dirección. Los trailers; la estética. La ambientación en los ochenta, ideal para atraer a todos los frikis treintañeros nostálgicos. Se adivinaba una trama con un poco de todo; una pizca de terror, algo de ciencia ficción, aventuras convertidas en un ceremonial de coming of age a lo "Cuenta conmigo" o "Los Goonies". Y cuando se picotea de tantos campos raramente se consigue un resultado bueno y coherente; sale un pastiche a lo "Lost". Y el pastiche no es mi género favorito; decidí ignorar la recomendación.
Pero seguían insistiendo: "Ve Stranger Things", "Stranger Things te gustará", "Stranger Things merece la pena". Y yo, que siempre he sido muy débil ante el peer pressure (es uno de mis peores defectos) empiezo a ver Strange Things decidido a odiarla.

Should I stay or should I go? 

Primer episodio (a partir de aquí SPOILERS por todas partes). Escena de persecución en unas instalaciones científicas; algo ha escapado y persigue a un científico. Típico. Ascensor que no llega a tiempo: típico. La criatura lo devora. Típico. Todo muy limpio, ni gota de gore, ninguna imagen perturbadora: si es terror, apunta a apto para toda la familia. Típico de estos tiempos.
Cambio de escena. Niños en un sótano jugando a algo: típico. Aburrido. Niños...
Espera. Niños jugando a D&D. Niños que llevan 10 horas jugando a D&D.

Ok, la serie me ha conquistado.

Ahora ya estoy dentro. Tienen toda mi atención: así soy yo en el fondo, más simple que una patata.


If I go there will be trouble 


Tras jugar a rol los niños se separan. Es de noche. A William le sigue una criatura (¿será la misma que ha escapado del laboratorio?) y la persecución sigue a través del bosque hasta su casa: no hay nadie. La criatura avanza, una silueta contra la luz, entre la niebla. El niño se refugia en el cobertizo. ¿No era así como empezaba la amistad entre Elliot y ET? pero este es un ser distinto: William está aterrorizado. Carga la escopeta. Espera.
Pero el ser ya está dentro: un parpadeo y ahora no están ninguno de los dos. ¿Qué ha pasado?

Stranger Things. Esto es lo que ha pasado: el fantástico inicio de una serie que pasará a la historia. Dejadme ser claro: no soy imparcial. Para nada. Este contexto me encanta; este contexto es mi contexto. Referencias a D&D, Star Wars, El Señor de los Anillos. ¡Los niños llaman "Mirkwood" al sendero cerca de la casa de William! En sus casas, posters de "Evil Dead", "The Dark Crystal" y "The Thing". Es friki. Friki old school. 

Pero ¿Qué hace de Stranger Things la serie del año?

Los personajes

La concepción de los personajes y su evolución está muy bien hecha.
Y es que, por encima de todo, Stranger Things es inteligente. Es para todos los públicos: realmente lo es, allí donde tantas otras que lo intentan fallan. Para todos los públicos no quiere decir "sin sangre, sin sexo, sin tensión, sin muerte"; esto sería para los niños. Para todos los públicos quiere decir que sí, es para los niños; y para los amantes del terror. Y los de la CF. Para los que no soportan la tensión de una peli de terror psicológico y para los que la adoran. Para los que estamos acostumbrados a lo friki y para los que, en cuanto a series, solo ven "Cuéntame". Perseguir esto es buscar lo inalcanzable: contentar a unos deja a otros decepcionados. Ceder en el tono tétrico y hacerlo más Disney cabrea al espectador adulto con gusto por lo oscuro; juguetear con el gore espanta a los estómagos sensibles. Demasiado romance y se convierte en un pastelón de sobremesa; demasiada acción y te quedas sin personajes en favor de estereotipos. Stranger Things logra un equilibro perfecto entre todo esto y aún no sé como lo hace.
Retratar la infancia en el cine es complicado; véanse espantos como los niños de "La visita", última película de Shyamalan. Cuando hablamos de un grupo de chicos (o chicas) existen una serie de clichés a rellenar. Necesitamos a un gordo, un valiente, un listo y un fiel. Un guapo quizás también, si se trata de adolescentes. El gordo es divertido, el valiente toma la iniciativa, el listo teoriza y el fiel mantiene al grupo unido. Hay un poco de esto en Stranger Things, pero el cliché en este caso solo es la cubierta del libro; en el interior hay mucho más. Mike (Finn Wolfhard, quien interpretará a Richie Tozier en el remake de IT en 2017) es valiente; y listo, y leal. Y humano. Dustin (Gaten Matarazzo) es el gordo, y es divertido. Y listo. Y pragmático. Y humano. Y Lucas (Caleb McLaughlin) es... ¿veis por donde voy? cliché solo como punto de partida. Y un punto de partida engañoso, que esconde mucho, que va enseñando y desarrollando a lo largo de toda la serie. Parece obvio, pero superar el cliché es mucho más difícil de lo que parece. Y Eleven... bueno, Eleven es un descubrimiento: Millie Bobby Brown puede dar que hablar. Casi todo su repertorio es gestual, con muy poco diálogo; y logra transmitir lo que toca en cada momento. Resultar entrañable en algún momento tierno; angustiada o aterrorizada, o destrozada emocionalmente, o agotada. Una buena actriz, vamos.



El repertorio se divide en tres grupos; niños, adolescentes y adultos. Los adolescentes (Jonathan, Nancy, Steve) lo bordan: pero son adolescentes, y esta condición ya prácticamente los encasilla por fuerza en una serie de roles. Nancy es buena chica pero por el chico popular se desvía un poco de su camino; Jonathan es un solitario con inquietudes artísticas, y Steve es el chico guapo/malo del instituto. Se mueven poco de estos marcos: pero se las arreglan para destacar en ellos, resultar carismáticos y aportar algo a la trama.
Los adultos no juegan a ser lo de siempre, un mundo distante e inalcanzable, separado por una barrera del resto de protagonistas. Aquí se integran. Tienen una mienta abierta. Cuando la realidad les abofetea, no se tumban en posición fetal negándose a reconocer lo que para los niños está tan claro: están pasando cosas inusuales, sobrenaturales, que requieren medidas acorde. Y comparten protagonismo con sus hijos y hermanos: son tan humanos como ellos, tan redondos, tan bien definidos como personajes. No son secundarios de cartón piedra. Wynona Ryder está - para beneficio de la serie - irreconocible, borda su papel de madre deshecha que se aferra a cualquier esperanza. Hay un par de escenas en que realmente hace lo inesperado; desde volver a entrar en la casa después de presenciar el advenimiento de la criatura a rechazar enseguida a su ex, dándose cuenta más deprisa de lo que esperaba de sus verdaderas intenciones. El Sheriff (David Harbour) es el otro gran protagonista adulto. Con su escena inicial uno supone que se tratará de uno de estos clásicos policías ineptos, medio borrachos, valerosos en el fondo y que acaban haciendo lo correcto. Error: otra vez, superar el cliché. El Sheriff es de hecho inteligente; resolutivo, tiene personalidad, una historia. La pérdida de su hija años atrás le ha dejado muy tocado, y ahora es el nexo que le une a nivel personal a la desaparición de William. Mención especial merece el profesor de ciencias, Mr. Clarke; transmite este espíritu de divulgador entusiasta que sabe conectar con sus alumnos, que vive su profesión con ilusión. Es un papel pequeño pero cada vez que aparece deja buen sabor de boca: buen trabajo, Randall P. Havens.
Finalmente, los villanos: el doctor Brenner (Matthew Modine, muy correcto) y la agente Frazer (Catherine Dyer) sí son un tópico andante: él especialmente. Quizás veremos un desarrollo en futuras temporadas, pero en la primera juega el manido papel del frío, ausente y calculador doctor sin escrúpulos; y en eso es completamente unidimensional.



Sobre la Criatura: me encanta el diseño. En las escenas del bosque me recuerda un poco a un Slenderman; con la boca abierta tiene un toque Lovecraft. Su concepto es similar al de los Perros de Tíndalos, criaturas de los mitos de Chtulhu. Éstas eran especialmente temidas por los viajeros astrales: si percibían el cuerpo astral, se quedaban con su ¿escencia? ¿signatura? y le seguían a través del éter, acechando de dimensión en dimensión hasta dar con él irrevocablemente y devorarlo. La Criatura juega un papel similar, atraído por la presencia de la mente de Eleven en el éter. A partir de aquí se comporta como un depredador; y todas sus apariciones son memorables.

Un sabueso de Tíndalos. Véase la distorsión de humo/sombra. Recuerda al Otro Lado


El guión

Pasa exáctamente lo mismo que con los personajes; una premisa inicial que es un cliché que esconde una complexidad inesperada. ¿Qué tenemos al principio? Una instalación del gobierno que se dedica a hacer experimentos. Crear y potenciar capacidades extrasensoriales. Obtener una criatura monstruosa que siembra el pánico en la comunidad local. Una niña que escapa. Clichés. Pero ¿Qué hacemos con estos clichés? los desarrollamos tal cual, como se ha hecho siempre? No; hay más. Escondido, revelándose lentamente episodio tras episodio. Es como decir: el cliché es la normalidad, es lo que ya sabemos que pasa, aquí no hay sorpresa. Ahora vayamos a por lo verdaderamente extraordinario: traigamos entidades extradimensionales atraídas por el cebo de una mente poderosa. Vayamos a por versiones oscuras de nuestra realidad. Pasemos de las cosas extrañas a las que estamos tan acostumbrados y vayamos a por cosas aún más extrañas. El título mismo lo dice. Brillante.

Y es que era muy fácil quedarse en el cliché. Eleven podría haber sido Drew Barrymore en "Ojos de fuego", adaptación del libro de Stephen King; los niños, una nueva versión de Elliot y sus amigos. Con esto ya tendríamos serie.

La ambientación y la narración

Es la clásica de una peli de los ochenta (y de casi cualquier película o serie de Terror/CF estadounidense): pequeña comunidad donde todo el mundo se conoce (Stephen King ha basado su carrera entera en eso), niños que van a todas partes en bicicleta, bosques profundos, cenas familiares en casas con un horrible papel pintado, música de sintetizador. Muy lograda en este sentido. En muchas escenas la combinación música/estética me recuerda a otro homenaje a la época, la genial "It Follows". El resto de la banda sonora es magnífica; covers de Bowie que encajan perfectamente, Clash, Joy Division...

El "Otro lado" es igualmente interesante. Excrecencias mucosas, algo parecido a ceniza flotando en el aire, oscuridad; una versión retorcida de nuestra realidad. Una que deja muchas preguntas en el aire.

Sobre la narración: brillante otra vez. Me encanta el juego de conectar los hechos con la partida inicial de D&D: William (su personaje) se enfrentaba a Demogorgon: era valiente al atacar, para beneficiar el grupo entero. ¿Qué salía en la tirada? su valentía le condenaba: caía en las garras del monstruo. Más tarde, Eleven usa el mismo tablero y las mismas figuras para describir con una metáfora muy elocuente donde se encuentra el chico, y para entender en qué consiste este sitio, otra vez una metáfora con un escenario de D&D.
No hay un particular in crescendo: pasan cosas todo el rato, en cada episodio. Esta serie no es de las que requieren que pasen tres o cuatro episodios para que la cosa se ponga interesante; el ritmo es, quizás no frenético, pero constante: y consistente en mantener la tensión y el drama. Los giros de guión están bien llevados: el hallazgo del falso cadáver de Will; la tabla Ouija con luces, grabada en la pared y su revelación; el secuestro de Barbara. En prácticamente cada capítulo hay algo reseñable, novedoso, estética o narrativamente atractivo.
Los flashbacks me parecen muy bien hechos; concisos, cuando toca y mostrando lo justo. Últimamente me parece que se abusa de este recurso; véase los larguísimos flashbacks que narran la historia de los personajes de "Suicide Squad". Aquí son breves, distribuidos a lo largo de la serie de modo que primero sospechemos, luego comprendamos.

El Demogorgon de D&D, todo un clásico


Por todo esto, "Stranger Things" consigue su objetivo. 
Podría haber sido "Super 8", un revival de épocas pasadas con una historia floja, que se queda en el cliché y un final almibarado. Elementos comunes con el público objetivo para generar esta empatía que a mi me ha despertado y un guión de baratillo. Nos dejaría un regusto agridulce y dentro de un par de años nadie hablaría de "Stranger Things".

Sin embargo la referencia de Stranger Things no es precisamente aquella peliculilla del Rey de los Guionistas, Abrams I el Sobrevalorado, no; en Stranger Things sí se respira el ambiente de "Cuenta conmigo". Y el de "ET", "La Cosa", "Encuentros en la tercera fase", "IT", "Expediente X", "Ojos de fuego", "Alien", "Poltergeist"  e incluso "Freaks & Geeks": lo mejor de lo mejor. Y sí, es un poco de todo: pero muy bien mezclado. Y cada vez que se hace referencia a estas películas, logra entenderse como un homenaje, un guiño, y no un intento de apropiarse de aciertos pasados. Por ejemplo, la escena de los niños en la cantera me recuerda a cierta parte de "IT"; Eleven levitando a Will, Eleven escondiéndose en el sótano entre mantas, Eleven montando en bicicleta con Will es un guiño a "ET". Will, cuando lo encuentran en el Otro Lado está pegado a la pared por secreciones oscuras y tiene algo conectado a la boca: recuerda "Aliens".

An' if I stay it will be double


Lo he dicho tantas veces que ya se había convertido en ruido blanco, pero esta serie lo ha dejado claro otra vez: lo que importa no es tanto lo que se cuenta sino como se cuenta. La historia es buena, pero por como se cuenta se vuelve aún mejor. 


Solo le veo un problema: ya ha terminado. Y es un problema grave, porque quiero más; quien vea esta serie querrá lo mismo. Y en lo personal me da igual si este pueblo acaba pareciendo el de Buffy, con una amenaza sobrenatural por temporada: quiero seguir a estos personajes, quiero más Stranger Things.
Por suerte el final de temporada sugiere una segunda entrega; dos escenas inquietantes. ¿Por qué el Sheriff deja comida y gofres en una caja en el bosque? ¿Podemos suponer que Eleven está viva? pero si es así, estará viva de un modo convencional o bajo una nueva forma adquirida tras forzar al máximo sus capacidades? porque lo que parece claro es que un bosque nevado no es el mejor sitio para esconderse. Y ¿qué era la babosa que escupe William? Probablemente algo relacionado con el tiempo que pasa con una bestia similar, de mayor tamaño, conectada a la boca... ¿es parte del ciclo reproductor de la Criatura? ¿se trata de otra bestia que aún no hemos visto? recordemos que no vemos claramente quién destroza el Castillo Byers, solo asumimos que se trata de Demogorgom porque es la única criatura de cierta envergadura que hemos visto en el otro lado. Podría ser otra cosa. ¿Y la breve visión de William? su larga estancia en el otro lado le ha "sintonizado" con la otra realidad? Siguiendo con la partida de D&D que sirve de nexo para la historia, ¿se convierte Will en algo parecido a su propio personaje, un mago? es decir, ¿su mente ha desarrollado otras capacidades?

Muchas preguntas, fuente de teorías sin fin.
Lo que es una realidad es la calidad de esta serie y su posición en un nicho que hasta ahora estaba vacante. Vivimos la edad dorada de las series: tenemos un par por cada gran tema. ¿Series de mafia? "Boardwalk Empire", "Peaky Blinders" y "Los Soprano". ¿Series de trama criminal? "Breaking Bad". ¿Series distópicas? "The 100". ¿Series históricas? "Downton Abbey". Nos faltaba una buena serie en el campo de la Ciencia Ficción: "Fringe" falló, el reboot de "X-Files" es un fiasco. Una buena serie donde la CF y el terror se tocan, o directamente de terror: "American Horror Story" pintaba bien pero tras un par de buenas temporadas se ha hundido completamente reducida a una fantasía masturbatoria de Ryan Murphy. Y "Penny Dreadful" es un enigma, maravillosa en cuanto a personajes y ambientación, floja en cuanto a guión. "Stranger Things" ocupa ahora este nicho.

Recomendaciones 


Mientras esperamos la segunda temporada (que llegará seguro visto el éxito rotundo de la primera, con una puntuación de nada menos que 9.1 en IMDB) ¿qué podemos ver?



  • Si os ha gustado la frescura de "Stranger Things", la dinámica entre los niños y adolescentes y su visión realista de la infancia/adolescencia, recomiendo "Freaks & Geeks": la serie no tiene el mismo componente sobrenatural, es de estilo costumbrista, pero muestra esta química real, esta naturalidad que es tan difícil de encontrar. 



  • Si os han gustado las infinitas referencias frikis, la ambientación ochentera y el homenaje a aquellas películas y series con escenarios de cartón piedra, recomiendo una serie mucho, mucho más bizarra: "Garth Marenghi's Darkplace". Humor británico bastante oscuro y definitivamente no para todos los públicos. 

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