martes, 20 de septiembre de 2016

American Horror Story: Roanoke

Ya ha salido el primer episodio de la sexta temporada de American Horror Story, serie signatura de Ryan Murphy; y apunta maneras, con un tono oscuro y una historia prometedora como no veíamos desde la segunda. 
American Horror Story: Roanoke tiene una premisa que de momento parece muy simple: una pareja compra una casa perdida en el bosque, llevados por su amor a la naturaleza y el deseo de escapar a recientes sucesos traumáticos. La casa - con un diseño maravilloso, por cierto - se ve a venir que les dará más de un quebradero de cabeza. Nada especialmente original de momento; lo novedoso empieza con el formato que Murphy ha escogido: el Docudrama. 



El Docudrama es un formato en el cual un grupo de actores narra e interpreta sucesos acontecidos en la vida real; a menudo crímenes o eventos históricos. La idea es mezclar la información pura y dura que ofrece un documental con la teatralización de los hechos y así hacerlos más digeribles o atractivos. 
Esta es la forma que adoptará, al parecer, esta nueva temporada de American Horror Story; una especie de metadocudrama con dos niveles de actores. El primero, los verdaderos protagonistas; el segundo, los "actores" que interpretan a los personajes de los primeros. 

Está por ver qué beneficios ofrece esta nueva metodología. De entrada permite ofrecer al espectador dos niveles de narración; la inmediata (a través de los protagonistas) y la documental (a través de los narradores del docudrama); puede que más adelante haya divergencias entre una y otra, o que se use la documental para ofrecer más detalles o trasfondo acerca de la inmediata; como con el mockumentary se consigue un aura de realismo y a diferencia de aquel la narración documental puede aportar comentarios acerca de lo que vamos viendo. 



La historia en sí no es (de momento) demasiado novedosa. El setting recuerda el de la primera temporada - casa encantada - aunque por su entorno boscoso hay dos referencias inmediatas; la primera, Amityville Horror y la segunda La bruja de Blair

De Amityville (y casi cualquier otra película sobre casas problemáticas) sacamos el ambiente sombrío y un edificio de aspecto exótico. El esquema es sumamente repetitivo en este tipo de ficción. La joven pareja compra barato; tanto que ya podrían suponer que algo no va bien. Ella enseguida sospecha algo; es instintiva allí donde él es pragmático. Es ella la que pronto se arrepiente de un traslado que, probablemente, ya no le convencía de buen principio; él insistirá en quedarse, recordando que se han dejado los ahorros en el proyecto. Ella reacciona irreflexivamente; él busca maneras prácticas de enfrentar el problema. Lo que ella ve - u oye, o sospecha - la conecta enseguida con la amenaza sobrenatural que esconde la casa; lo que él percibe lo atribuye al vandalismo o a la casualidad. Este esquema, ya se ve, a parte de repetitivo es sexista. 

La otra referencia inmediata es La bruja de Blair. Primero y muy evidente, por los fetiches humanoides fabricados con ramas; y por el aire ominoso, hostil de un bosque que parece rechazar la presencia humana. 

Veo aún una referencia más oscura que no podría gustarme más: La casa en el confín, de W. Hope Hodgson. En este libro - uno de mis favoritos - asistimos a la delirante experiencia del protagonista en una casa aislada en el bosque, asediada por criaturas parecidas a cerdos antropomórficos, nexo de extrañas distorsiones dimensionales y temporales. La casa en el confín debería ser de lectura obligada para todos y cada uno de los amantes del terror, y figurar en los anales de la historia del género como parte de los cimientos literarios sobre los que Lovecraft edificó los mitos de Cthulhu. 

Quizás hay incluso un poco de humor negro a lo Tuker and Dale vs. Evil; los Hillbillys a quienes el personaje de Cuba Gooding Jr. atribuye la responsabilidad de lo que están sufriendo ¿son realmente culpables de algo o solo son víctimas del clascismo anti white-trash? 

El otro tema a considerar es el llamado suceso de Roanoke 

En el siglo XVI la isla de Roanoke en la costa de Nueva Inglaterra fue escenario de uno de los misterios favoritos de los que gustan de esta clase de temas: la población entera de la colonia desapareció sin dejar rastro. Solo una palabra ofrecía una pista, escrita en el poste de una valla: "Croatoan". ¿Qué era Croatoan? ¿Qué había pasado con los 115 colonos originales? ¿Cómo habían desaparecido sin dejar rastro, y por qué? 

Se manejan dos posibles hipótesis, posiblemente compatibles. Según la primera los colonos habrían sido masacrados por una de las tribus indígenas vecinas; desde el siglo XVII hay quien atribuye la matanza al jefe indio Powhatan, quien al parecer lo iba pregonando a todo explorador europeo que se le acercaba. 
La segunda, que los colonos - empujados por la hambruna u otros factores - habrían emigrado, mezclándose con las tribus locales.  Quizás huían de Powhatan. 

Sí, quizás la explicación del misterio es tan simple como esto; quizás solo se trató de uno más de tantos casos de violencia entre colonos e indígenas. Pero la cosa no está tan clara como para no seguir estimulando la imaginación; y el enigma del significado de "Croatoan" sigue ahí. 



Tanto estimula la imaginación de hecho que el suceso de Roanoke aparece en la ficción de Stephen King (por ejemplo en la novela La tienda); en la de Harlan Ellison (con un relato titulado precisamente Croatoan), en la serie Supernatural. Grant Morrison imagina la población perdida de Roanoke atrapada en una especie de limbo subterráneo, y convierte a Klarion el niño-brujo (personaje bastante clásico de DC, creación de nada menos que Jack Kirby) en su descendiente. 

Parece que el suceso de Roanoke será también el trasfondo sobre el que edificar esta nueva temporada de AHS; veremos como se integra en la historia. El culto que asalta la casa y desquicia a la protagonista ¿son descendientes de los colonos perdidos? ¿Son los propios colonos, atrapados en una distorsión temporal? ¿Es la casa el nexo entre el Roanoke de entonces y la actualidad, viajarán los protagonistas a aquella época para participar de la desaparición masiva? El primer episodio de una serie tiene el deber de estimular el interés y la imaginación del espectador, a la par que sentar las bases para una temporada solida. Lo primero lo ha conseguido con creces. Lo segundo veremos; si se amplia el escenario del modo que sea, puede funcionar fácilmente. Si se limita a la pareja y a sus desventuras viviendo en la casa... será más difícil. Desde el Templo del Caos Reptante seguiremos la serie con mucho interés. 

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